Klaus kinski encarna al personaje de Aguirre López, uno de los altos cargos en la expedición hacia El Dorado. Aguirre es un personaje de melena rubia reluciente, con unos profundos ojos azul cielo que destilan autoridad y dominación. Su rostro es desconcertante, donde habita la indiferencia, la locura y termina por arropar la obsesión. Sufre un acentuado desequilibrio al andar, rey de toda una serie de gestos y poses que le cargan aún más en el perfil de lunático y extravagante. La personificación de Aguirre está pincelada de atrevimiento y peligro, como un oso salvaje.
Aunque Aguirre no encarna la jurisdicción máxima en la aventura hacia El Dorado, termina por sublevarse y arrastrar a los hombres a la misma traición, hecho que demuestra lo venenosa e infalible que puede llegar a ser su palabra. Una vez tomado el control, Aguirre concede el nuevo derecho de líder a Guzmán, asumiendo para sí el segundo cargo, una simple teatralidad, ya que Guzmán es otra de sus marionetas. La figura de Aguirre es la de un Dios: él decide la trayectoria de todas las acciones por encima de cualquier otra cosa.
Los hombres que le siguen temen su injustificado temperamento y su indestructible dominio, ya que la ley no existe para Aguirre, solo la arbitrariedad y la obsesión, donde el incumplimiento de su voluntad conduce hasta la muerte.
Psicológicamente sufre un tajante desequilibrio, producto de una ardiente obcecación que se convierte en pesadilla: conseguir las riquezas de El Dorado y ser recordado en los anales de la historia por la gloria y el poder. Su objetivo es inextinguible, ni sus hombres ni sus superiores, ni si quiera la naturaleza (en un principio) podrán detenerle. Él superará y aplastará a todo ser, destruirá cualquier tipo de oposición ante su empresa y devastará cualquier obstáculo, sean cuales sean las consecuencias.
Ninguna fuerza puede cambiar el rumbo de su navío, donde su voz es la única que se presencia con peligrosidad. Aguirre es la cólera de Dios y el resto son marionetas que dependen enteramente de él.
“Yo soy el mayor traidor, no puede haber ninguno mayor. El que piense huir será convertido en 190 pedazos y estos serán pisoteados hasta que puedan untarse sobre pared. El que coma un grano más de maíz o beba una gota de agua de más será encarcelado durante 155 años. Sí, yo, Aguirre, quiero que caigan muertos los pájaros de los árboles. Yo soy la cólera de Dios. La tierra que piso me ve y tiembla.”-Aguirre hablando ante sus hombres.
Ahora bien, aunque no supongan un grave peso para Aguirre, son algunos los obstáculos que se encuentra por el camino. Primero, Don Pedro de Urzúa, comandante original de la expedición, es un pequeño contratiempo del que Aguirre se ocupará, contaminando las mentes de sus seguidores para ponerlos a su favor y deshacerse de él.
En segundo lugar, la naturaleza es el enemigo más claro y común de todos los personajes, y en consecuencia, de Aguirre.
Redundando sobre el mismo eje, esta naturaleza “Herzoguiana” es invulnerable y la destreza humana no tiene más opción que rendirse ante ella o morir. A medida que la aventura prospera, los hombres van cayendo como moscas hasta que llegan al punto donde no son ellos los que se introducen en la naturaleza, sino que la naturaleza se introduce en ellos, acosándolos, atosigándolos y arrastrándolos hasta su propia autodestrucción.
http://www.youtube.com/watch?v=nNGIiRYiX1M-Los hombres ante la selvática fuerza, torpes, ridiculizados-
http://www.youtube.com/watch?v=Z609q1DzmyQ-Parece que los propios árboles "escupan" flechas, que, aunque pertenezcan a los aborígenes, el ataque por parte de la naturaleza es claro y directo. Los hombres desvarían (observar el grupo que se pone a chupar sal del suelo.) El caos reina y Aguirre impone su ley ante los que pretenden huir. Al final del video (de 4:49 hasta el final) es una perfecta y potentísima demostración de las fuerzas naturales de las que hemos hablado. El amazonas les engulle, es evidente que ya no podrán salir de sus entrañas.
Aunque Aguirre no encarna la jurisdicción máxima en la aventura hacia El Dorado, termina por sublevarse y arrastrar a los hombres a la misma traición, hecho que demuestra lo venenosa e infalible que puede llegar a ser su palabra. Una vez tomado el control, Aguirre concede el nuevo derecho de líder a Guzmán, asumiendo para sí el segundo cargo, una simple teatralidad, ya que Guzmán es otra de sus marionetas. La figura de Aguirre es la de un Dios: él decide la trayectoria de todas las acciones por encima de cualquier otra cosa.
Los hombres que le siguen temen su injustificado temperamento y su indestructible dominio, ya que la ley no existe para Aguirre, solo la arbitrariedad y la obsesión, donde el incumplimiento de su voluntad conduce hasta la muerte.
Psicológicamente sufre un tajante desequilibrio, producto de una ardiente obcecación que se convierte en pesadilla: conseguir las riquezas de El Dorado y ser recordado en los anales de la historia por la gloria y el poder. Su objetivo es inextinguible, ni sus hombres ni sus superiores, ni si quiera la naturaleza (en un principio) podrán detenerle. Él superará y aplastará a todo ser, destruirá cualquier tipo de oposición ante su empresa y devastará cualquier obstáculo, sean cuales sean las consecuencias.
Ninguna fuerza puede cambiar el rumbo de su navío, donde su voz es la única que se presencia con peligrosidad. Aguirre es la cólera de Dios y el resto son marionetas que dependen enteramente de él.
“Yo soy el mayor traidor, no puede haber ninguno mayor. El que piense huir será convertido en 190 pedazos y estos serán pisoteados hasta que puedan untarse sobre pared. El que coma un grano más de maíz o beba una gota de agua de más será encarcelado durante 155 años. Sí, yo, Aguirre, quiero que caigan muertos los pájaros de los árboles. Yo soy la cólera de Dios. La tierra que piso me ve y tiembla.”-Aguirre hablando ante sus hombres.
Ahora bien, aunque no supongan un grave peso para Aguirre, son algunos los obstáculos que se encuentra por el camino. Primero, Don Pedro de Urzúa, comandante original de la expedición, es un pequeño contratiempo del que Aguirre se ocupará, contaminando las mentes de sus seguidores para ponerlos a su favor y deshacerse de él.
En segundo lugar, la naturaleza es el enemigo más claro y común de todos los personajes, y en consecuencia, de Aguirre.
Redundando sobre el mismo eje, esta naturaleza “Herzoguiana” es invulnerable y la destreza humana no tiene más opción que rendirse ante ella o morir. A medida que la aventura prospera, los hombres van cayendo como moscas hasta que llegan al punto donde no son ellos los que se introducen en la naturaleza, sino que la naturaleza se introduce en ellos, acosándolos, atosigándolos y arrastrándolos hasta su propia autodestrucción.
http://www.youtube.com/watch?v=nNGIiRYiX1M-Los hombres ante la selvática fuerza, torpes, ridiculizados-
http://www.youtube.com/watch?v=Z609q1DzmyQ-Parece que los propios árboles "escupan" flechas, que, aunque pertenezcan a los aborígenes, el ataque por parte de la naturaleza es claro y directo. Los hombres desvarían (observar el grupo que se pone a chupar sal del suelo.) El caos reina y Aguirre impone su ley ante los que pretenden huir. Al final del video (de 4:49 hasta el final) es una perfecta y potentísima demostración de las fuerzas naturales de las que hemos hablado. El amazonas les engulle, es evidente que ya no podrán salir de sus entrañas.
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