Personajes secundarios:
-Diego Gaspar de Carvajal. Es un ejemplar de la hipocresía de la iglesia, donde todas las justificaciones de conquista, exterminio y destitución son difundidas bajo la palabra de Dios. Al crearse este implacable escudo, toda acción es posible. Al intervenir a favor de la voluntad del Señor, la esclavización o la guerra solo son caprichos que se le conceden y así el hombre tiene libre albedrío para lo que quiera. Predicar en terrenos salvajes es el pretexto perfecto en este relato, donde el gremio eclesiástico también quería sacar un buen partido de las riquezas, en caso de encontrar el tesoro.
El fraile Diego suele mostrarse en primeros términos, expuesto como un sujeto racional: sabe qué ocurre siempre y de qué forma, pero su cobarde naturaleza que le esconde tras una túnica le obliga a guardar silencio. En contraste con Aguirre, él forma parte de una sensatez total que intenta dotar de verosimilitud y sentido a muchas cosas que suceden.
-Guzmán, el escogido por Aguirre como nuevo rey de la rebelión, no es nada más que un caricaturesco pelele a las órdenes de Aguirre. Su patosa mirada, esperpéntico cabello, ancha papada y mórbido cuerpo le completan el aspecto de inepto para cualquier tarea.
En este sentido, es muy interesante observar como Aguirre es totalmente imprevisible y arbitrario, un hombre perdido entre olas. Primero, traiciona a su capitán al mando, lo enjaula y termina por ejecutarle, pero por otra parte, no tiene ningún reparo en seguir una conducta “honorable” al coronar un caballero de sangre noble, cuando verdaderamente él es quien da y quita libertades, incluida la vida o la muerte.
-Flores, la hija de Lope de Aguirre, es un personaje delicado y protegido, en una posible lectura, el tesoro más admirado de Aguirre, a parte de la gloria y el oro. De alguna forma muy sutil, ella es una esencia pura, y al fallecer al final de la historia, Aguirre pierde todo lo que tenía, desatando su arrogante enloquecimiento.
-Inés, la prometida de Urzúa, es el retrato de la fuerza y la observación. Ella insta a su esposo a encarcelar a Aguirre, ya que percibe en él la futura traición a la corona española, pero su marido no es capaz de verlo y termina por caer bajo las garras de Aguirre. Es una mujer viva y luchadora, ciertamente hechicera, figura de la advertencia y la prudencia, que como tal, si no se toma a tiempo, termina por irse por sí sola. Esta metáfora se lleva en pantalla, cuando Inés termina desapareciendo entre las entrañas del bosque y nunca más se sabe de ella.
http://www.youtube.com/watch?v=n6ZPaNdQ3nE-Inés y el Fraile Diego, reflejo de sus personalidades-
-Otros componentes dramáticos (narrador, objetos, localizaciones...)
El narrador, que puntualmente nos conduce por la historia, es la elocuente voz del fraile Gaspar, describiéndonos el viaje hacia lo sórdido y la degradación, palabras que va relatando en su diario para que exista constancia de todo lo sucedido, en ocasiones, subrayando las imágenes con una narrativa que roza el documental.
Al final de la película, la contenida y viperina voz de Aguirre, relata en una locución su propia traición por todo lo alto, encontrándose a sí mismo en mitad de la nada, potente discurso que transmite los susurros implacables de un loco.
En cuanto a objetos, la balsa puede considerarse un conductor hacia la autodestrucción y el descubrimiento personal. Aguirre se embarca en el transporte que le llevará a su total soledad y fracaso, pero, por otra parte, encuentra lo que realmente deseaba, que al margen de la leyenda de El dorado, es su liderazgo y su transformación en una especie de individuo potente e invencible.
Otro punto curioso es ver como Aguirre siempre lleva una espada y una daga, objetos que, dado su carácter, deberían ser esenciales para doblegar, pero en ningún momento los necesita para someter a su prole. Su hipnotizadora y déspota mirada es suficiente para sentenciar órdenes y que sean acatadas sin rechistar. La guerra de Aguirre se desempeña con sus manos y su mente.
En cuanto a las localizaciones, todo se revuelca en la selva, suficientemente definida anteriormente. El río que cruzan a lo largo de la aventura es una forma metafórica de narrar el camino de un héroe al precio que sea necesario.
Es decir, la historia de Aguirre podría haberse contado con otro personaje que tuviera otras motivaciones en un lugar distinto y atado por otras dificultades, pero seguramente, tendría un río que seguir, un camino lleno de sufrimiento, una dura trayectoria a la deriva que simboliza al héroe en búsqueda de la cúspide, una exploración de lo absoluto, una auto superación del propio personaje que en este caso termina con la tragedia más rotunda:
Todos los seguidores de Aguirre mueren, incluida su hija, dejando la barca a la deriva, inundada tanto por agua como por monos. Aguirre se responde a sí mismo en esta desoladora situación al preguntarse: “¿Quién está conmigo?”
Los monos, la selva, la muerte. Es decir, nadie.
http://www.youtube.com/watch?v=8dsgDLnNOgI&feature=related-Delirios de Aguirre y su fracaso-
-Diego Gaspar de Carvajal. Es un ejemplar de la hipocresía de la iglesia, donde todas las justificaciones de conquista, exterminio y destitución son difundidas bajo la palabra de Dios. Al crearse este implacable escudo, toda acción es posible. Al intervenir a favor de la voluntad del Señor, la esclavización o la guerra solo son caprichos que se le conceden y así el hombre tiene libre albedrío para lo que quiera. Predicar en terrenos salvajes es el pretexto perfecto en este relato, donde el gremio eclesiástico también quería sacar un buen partido de las riquezas, en caso de encontrar el tesoro.
El fraile Diego suele mostrarse en primeros términos, expuesto como un sujeto racional: sabe qué ocurre siempre y de qué forma, pero su cobarde naturaleza que le esconde tras una túnica le obliga a guardar silencio. En contraste con Aguirre, él forma parte de una sensatez total que intenta dotar de verosimilitud y sentido a muchas cosas que suceden.
-Guzmán, el escogido por Aguirre como nuevo rey de la rebelión, no es nada más que un caricaturesco pelele a las órdenes de Aguirre. Su patosa mirada, esperpéntico cabello, ancha papada y mórbido cuerpo le completan el aspecto de inepto para cualquier tarea.
En este sentido, es muy interesante observar como Aguirre es totalmente imprevisible y arbitrario, un hombre perdido entre olas. Primero, traiciona a su capitán al mando, lo enjaula y termina por ejecutarle, pero por otra parte, no tiene ningún reparo en seguir una conducta “honorable” al coronar un caballero de sangre noble, cuando verdaderamente él es quien da y quita libertades, incluida la vida o la muerte.
-Flores, la hija de Lope de Aguirre, es un personaje delicado y protegido, en una posible lectura, el tesoro más admirado de Aguirre, a parte de la gloria y el oro. De alguna forma muy sutil, ella es una esencia pura, y al fallecer al final de la historia, Aguirre pierde todo lo que tenía, desatando su arrogante enloquecimiento.
-Inés, la prometida de Urzúa, es el retrato de la fuerza y la observación. Ella insta a su esposo a encarcelar a Aguirre, ya que percibe en él la futura traición a la corona española, pero su marido no es capaz de verlo y termina por caer bajo las garras de Aguirre. Es una mujer viva y luchadora, ciertamente hechicera, figura de la advertencia y la prudencia, que como tal, si no se toma a tiempo, termina por irse por sí sola. Esta metáfora se lleva en pantalla, cuando Inés termina desapareciendo entre las entrañas del bosque y nunca más se sabe de ella.
http://www.youtube.com/watch?v=n6ZPaNdQ3nE-Inés y el Fraile Diego, reflejo de sus personalidades-
-Otros componentes dramáticos (narrador, objetos, localizaciones...)
El narrador, que puntualmente nos conduce por la historia, es la elocuente voz del fraile Gaspar, describiéndonos el viaje hacia lo sórdido y la degradación, palabras que va relatando en su diario para que exista constancia de todo lo sucedido, en ocasiones, subrayando las imágenes con una narrativa que roza el documental.
Al final de la película, la contenida y viperina voz de Aguirre, relata en una locución su propia traición por todo lo alto, encontrándose a sí mismo en mitad de la nada, potente discurso que transmite los susurros implacables de un loco.
En cuanto a objetos, la balsa puede considerarse un conductor hacia la autodestrucción y el descubrimiento personal. Aguirre se embarca en el transporte que le llevará a su total soledad y fracaso, pero, por otra parte, encuentra lo que realmente deseaba, que al margen de la leyenda de El dorado, es su liderazgo y su transformación en una especie de individuo potente e invencible.
Otro punto curioso es ver como Aguirre siempre lleva una espada y una daga, objetos que, dado su carácter, deberían ser esenciales para doblegar, pero en ningún momento los necesita para someter a su prole. Su hipnotizadora y déspota mirada es suficiente para sentenciar órdenes y que sean acatadas sin rechistar. La guerra de Aguirre se desempeña con sus manos y su mente.
En cuanto a las localizaciones, todo se revuelca en la selva, suficientemente definida anteriormente. El río que cruzan a lo largo de la aventura es una forma metafórica de narrar el camino de un héroe al precio que sea necesario.
Es decir, la historia de Aguirre podría haberse contado con otro personaje que tuviera otras motivaciones en un lugar distinto y atado por otras dificultades, pero seguramente, tendría un río que seguir, un camino lleno de sufrimiento, una dura trayectoria a la deriva que simboliza al héroe en búsqueda de la cúspide, una exploración de lo absoluto, una auto superación del propio personaje que en este caso termina con la tragedia más rotunda:
Todos los seguidores de Aguirre mueren, incluida su hija, dejando la barca a la deriva, inundada tanto por agua como por monos. Aguirre se responde a sí mismo en esta desoladora situación al preguntarse: “¿Quién está conmigo?”
Los monos, la selva, la muerte. Es decir, nadie.
http://www.youtube.com/watch?v=8dsgDLnNOgI&feature=related-Delirios de Aguirre y su fracaso-
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